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sábado, 11 de mayo de 2013

Listas de espera para acceder a la escuela infantil en Gijón

327 niños se quedan en lista de espera en las escuelas infantiles 

En la mayoría de los casos tanto el padre como la madre carecen de trabajo. 

Crece la demanda de la media jornada para ahorrar 


 11/05/2013 A. VILLACORTA | GIJÓN. 

 El Ayuntamiento dio a conocer ayer las listas de admitidos en las once escuelas infantiles del concejo para el próximo curso, con un elevado número de solicitantes que, de momento, se tendrán que conformar con engrosar las listas de espera. En total, son 327 los niños que no podrán formalizar su matrícula, aunque, según destacaron fuentes del Consistorio, «en la mayor parte de los casos de quienes no consiguen plaza, ni el padre ni la madre trabajan». O lo que es lo mismo: tampoco tienen puntuación en los baremos de selección establecidos. 

Del total de las 686 solicitudes recibidas para acceder a alguna de las 1.568 plazas de las escuelas de 0 a 3 años (divididas en tres cursos: de 0 a 1 año, de 1 a 2 y de 2 a 3), la mayor parte corresponde a la Montevil (sumó 115 peticiones), seguida por Los Raitanes (con 98) y Pegoyinos (89), mientras que en la zona de la tabla con menos demanda se situaron la de Vega-La Camocha (con 18), Tremañes (24) y Los Playinos (32). Y si entran 366 alumnos, son las de Tremañes y Vega-La Camocha las que han dejado a un menor número de pequeños en lista de espera, 5 y 4 respectivamente, mientras que en Pegoyinos se quedan sin plaza 60, 45 en Los Raitanes, 45 más en la de La Serena, 42 en Viesques y 41 en Montevil. 

Por rangos de edad, la mayor lista de espera es la que afecta al ciclo de dos a tres años, con 140 pequeños sin plaza, seguido por el que corresponde a 1 y 2 (con 116) y, finalmente, de los bebés de 0 y 1 (con 71 pequeños sin poder matricularse de momento). Son, en todo caso, menos que el año pasado, cuando quedaron en lista 365 niños. Otra de las tendencias observadas es que disminuyen las solicitudes. «Sobre todo, las de jornada completa, para ahorrar». Así, las familias optan cada vez más por la media jornada, que implica que los pequeños están en el centro cuatro horas y que no disfrutan del servicio de comedor. Crisis obliga.

miércoles, 24 de abril de 2013

El antiguo defensor del pueblo habla del bullying




24.04.13 - 00:27 - AZAHARA VILLACORTA | GIJÓN.
                             

El último caso ha ocurrido en Vigo. Ayer mismo, la madre de un menor que lleva más de un mes sin ir al colegio tras ser agredido por un compañero rechazó que lo ocurrido sea «un hecho aislado» y criticó al centro educativo por la «desatención» que, a su juicio, ha tenido con su hijo, que fue golpeado en los genitales. «Y son casos cada vez más virulentos», defiende Javier Urra (Estella, Navarra, 1957), quien fue el primer Defensor del Menor en España. Doctor en Psicología, ejerció durante más de tres décadas como psicólogo forense en la Fiscalía del Tribunal Superior de Madrid, además de impartir clases de Ética y Deontología en la Universidad Complutense y ser autor de numerosa bibliografía sobre la materia.

-¿Qué es lo que caracteriza al acoso escolar o 'bullying'?

-La continuidad y la vejación. Y, luego, hay que tener en cuenta que, para un chaval en determinadas edades, para un adolescente o preadolescente entre los 12 y los 15 años, el grupo de iguales es esencial. Mucho más que su familia. Porque no tiene otros grupos de referencia. Y sabe que, cada lunes, semana tras semana, empieza para él o ella un auténtico martirio.

-¿El 'caso Jokin', el chaval que se quitó la vida en Hondarribia en 2004, supuso un antes y un después a la hora de visibilizar este problema tan sangrante?

-Sí. Ahora bien, ¿se puede asociar el acoso al suicidio? Pues no es fácil demostrarlo judicialmente, porque, además, la gente va a decir: tenía que haber otras características personales, tenía algún otro problema, estaba deprimido. Pero, para un chico o una chica, el que otros lo machaquen, lo masacren, lo vejen, se rían de él y lo ridiculicen, ¿puede llegar a comprometer su futuro? La respuesta es sí. ¿Yo, Javier Urra, aseguro que hay niños a los que la vida se les oscurece hasta tal punto que no tiene razón de ser por el maltrato? La respuesta es sí. He conocido a chicos que me han contado lo que les pasa y es brutal.

-¿A cuántos menores afecta?
-Se calcula que a un 3%. Todos los estudios coinciden en esa cifra. Lo que ocurre es que el acoso ahora no tiene nada que ver con mi época. Antes nos pegábamos, pero el grupo intentaba separar a los que se pegaban, había una cierta ética. Hoy no. Hoy, muchas veces, hay dos chicos que acosan, uno que sufre y el resto se pone a favor del agresor porque les da miedo. No vaya a ser que les sacudan a ellos también. Así, la víctima se queda absolutamente sola. ¿Y qué va a hacer? ¿Contárselo al profesor, a sus padres? No, porque entonces es un chivato y todo se va a poner todavía más en su contra. Se quedan sin enganches.

-¿Tienen los centros y el profesorado recursos suficientes para luchar contra el maltrato?
-Hay que decir que un verdadero profesor tiene que captar que hay acoso en su clase. Yo voy a colegios e institutos y, en diez minutos, sé quién es el agresor y quién la víctima. El que te pone la zancadilla para que te tropieces y el que se lleva todas las collejas. ¿Cómo es posible que el docente no lo sepa? Ahora: el profesor tiene que ser valiente, ser un líder e imponer su autoridad. Tiene que saber si hay maltrato y tiene que ponerle freno. Tiene que trabajar con el grupo y educar a sus alumnos para que sean capaces de sentir el dolor de los otros, para que sean sensibles y tengan empatía.

-¿Qué pasa con los padres y las madres de los menores acosados?
-Es más difícil que se den cuenta. Tal vez se pueden percatar de que su hijo nunca recibe una llama de los amigos del cole, de que el niño tiene miedo, de que el domingo por la noche o el lunes por la mañana vomita, de que empieza a somatizar, de que se empieza a encontrar francamente mal. Eso es propio de un chaval que, por alguna circunstancia extraña, no quiere ir al colegio. Y luego pude pasar que, una vez denunciado ante el profesor y el tutor, ante la dirección del centro, no pase nada y lleven al caso a la Fiscalía a la vez que lo cambian de colegio y de ciudad. Y es terrible que la víctima, al final, sea la que se tenga que ir. Es doblemente víctima.

-¿Hay, entonces, un perfil claro de víctimas y verdugos?
-Sí. Suele estar claro quién es el agresor, aunque, en el caso de la víctima, los perfiles son más variados. Es acosado porque le gusta tocar un instrumento musical en lugar de jugar al fútbol o porque tiene una orientación sexual diferente. En el fondo, es distinto al resto. En cambio, el agresor suele ser alguien que tiene problemas personales y saca malas notas. Su única forma de darse a valer, ya que no es querido, es ser respetado. Se hace respetar. Suelen ser fuertes y escogen como víctimas a personas que, por sus características, saben que no les van a hacer frente, que huyen de enfrentamientos, que no saben defenderse. Ahora bien: eso no le haces culpables de ninguna manera.

-¿Qué hacer?
-A la víctimas hay que darles alguna herramienta, alguna forma de salir adelante. Pero los adultos no alcanzamos a captar todo el dolor que sufren. Es muy terrible para un chico o una chica ser ridiculizado por sus iguales, por veinte como él.

-¿Qué acoso es el más frecuente?
-El emocional. Por ejemplo, vi un caso terrible. Era una clase de niñas en la que el acoso era muy sencillo: no se podía hablar con una de ellas. Y, cuando ella se dirigiese a cualquiera, había que volver la cabeza y no hacerle caso. A esa edad es tremendo que nadie te quiera hablar, sentir que todo el mundo te desprecia. Yo no sé si nos hacemos del todo a la idea. En cuanto al acoso físico, también conlleva acoso emocional.

-Y todo eso, amplificado por la potencia de las redes sociales.
-Totalmente de acuerdo. Antes, se enteraban doce. Ahora, se enteran 12.000 y, si quieres, eso queda colgado en internet para el resto de su vida. El ataque a la intimidad y a la dignidad es gravísimo. Hay que acotar los límites legales aún más y, sobre todo, los compañeros se deben poner del lado de la víctima, porque, si no, vamos a tener siempre una sociedad cobarde. Aunque, legalmente, es difícil perseguir al grupo y las familias de los acosadores dudan y tienden a difuminar la responsabilidad de sus hijos en ese grupo con un '¿cómo va a haber hecho mi hijo eso? Mi hijo no. Fueron los otros'.

martes, 23 de abril de 2013

El centro no se entera del acoso aunque todo el colegio sabía la situación en la que se encontraba



22.04.13 - 02:43 - O. S. / I. R. | GIJÓN.
                                    I
«Hay más de casos de acoso escolar en el mismo centro educativo y la dirección hace la vista gorda». Así lo aseguran desde la Asociación contra el Acoso Escolar de Asturias. La presidenta, Encarna García, considera que «en ese colegio no se cumplen los protocolos obligatorios contra el acoso escolar». «Se ha conocido este porque ha acabado en tragedia, pero el resto se mantienen tapados para hacer como que no existen, aunque en realidad están ahí».
En el mismo sentido se manifiesta la familia de la chica de 14 años fallecida el 11 de abril. «A raíz de la muerte de la menor han sido varios los compañeros que se han puesto en contacto con su madre y con su hermana para decirles que ellos están pasando por lo mismo y que en el colegio lo saben y no hacen nada», aseguró Margarita Montes, abogada que ejerce la acusación particular.
Los hechos ya están siendo investigando tanto desde la Fiscalía de Menores como desde el juzgado de Instrucción número 3 -que estaba en funciones de guardia el jueves cuando se interpuso la denuncia- y la Inspección de la Consejería de Educación. La consejera, Ana González, explicó el sábado durante un acto oficial al que acudió en Avilés, que el Gobierno del Principado ya había puesto en marcha una investigación para determinar si desde el colegio concertado al que acudía la menor se cumplió el protocolo contra el acoso escolar.

«La ayudamos para que los superase y estaba contenta porque mejoró su rendimiento», dice la dirección del centro
23.04.13 - 00:40 - OLAYA SUÁREZ | GIJÓN.
                                
Los responsables del colegio Santo Ángel emitieron ayer un comunicado -cinco días después de que la familia de la niña fallecida denunciase al centro y a cuatro alumnas- en el que aseguran que «desde que se detectaron problemas de diferente índole (nunca acoso escolar), se actuó en consecuencia para ayudar a la alumna a superarlos». No especifica, sin embargo, qué tipo de problemas sufría la adolescente de 14 años cuyo cadáver fue encontrado en un acantilado de La Providencia el pasado 11 de abril.
Según el centro educativo de Cimadevilla en el que cursaba estudios, la menor «se había mostrado contenta porque en la última evaluación su rendimiento escolar había mejorado notablemente». La versión aportada desde la dirección contrasta con la de la familia y la de muchos compañeros de la víctima, quienes aseguran que «las semanas antes de morir, se mostraba alicaída por el constante acoso al que estaba siendo sometida por parte de varias compañeras».
«Tanto la dirección como la titularidad y toda la comunidad educativa lamentan profundamente este doloroso suceso, que ha suscitado en todos los miembros del colegio una enorme tristeza y conmoción», aseguran en la carta hecha pública ayer, en la que añade que, pese a no haber recibido aún la denuncia interpuesta por la madre de la chica, «la dirección del centro está prestando desde el primer momento toda su colaboración a las autoridades judiciales y educativas para el esclarecimiento de los hechos y seguirá haciéndolo cada vez que se le solicite».
El pasado jueves la progenitora de la adolescente fallecida interpuso una denuncia en la Fiscalía de Menores contra cuatro alumnas del colegio Santo Ángel y ante el juzgado de Instrucción número 3 de Gijón -que ejercía las funciones de guardia ese día- contra la dirección del centro educativo. Se les acusa de los delitos de «inducción al suicidio, lesiones, amenazas, coacciones, tortura y delitos contra la integridad moral».
Según la abogada que representa a la familia, Margarita Montes, que ejerce además como portavoz, «no se descarta que en el transcurso de la investigación se amplíe la denuncia a otros compañeros de la niña si se demuestra que también podrían haberla acosado». Con la denuncia se adjunta numeroso material obtenido de las redes sociales. En él, se demostraría, según indican los familiares, que la chica era víctima de acoso y que además «todo el colegio sabía la situación en la que se encontraba».
«Los primeros episodios de acoso fueron detectados por la familia en el mes de septiembre y el colegio estaba al tanto, pero en las diferentes reuniones que mantuvieron entre ambas partes, el centro restaba importancia a lo que ocurría», mantiene la letrada.
Además, la representante de la familia niega la existencia de otro tipo de problemas ajenos al acoso escolar, tal y como menciona la dirección del colegio en su comunicado. «Al contrario de lo que se pueda decir, la menor vivía en un entorno familiar muy favorable y no tenía ningún otro problema fuera del colegio», ataja Margarita Montes.
En la denuncia, a la que ha tenido acceso EL COMERCIO, no sólo se mencionan episodios de acoso psicológico, sino que también se refiere a agresiones físicas que la adolescente habría sufrido dentro de las instalaciones del propio centro educativo. «Tuvo que encerrarse en el baño para que la dejasen de pegar y llegó a casa con marcas en el cuerpo», explican.
La chica recibía asistencia psicológica en el centro de salud de Puerta la Villa. Su situación emocional había empeorado notablemente a raíz de la muerte en octubre de una de sus mejores amigas. Será la Justicia la que depure responsabilidades sobre lo ocurrido y determine si el fallecimiento de la menor estuvo condicionado por terceras personas.

domingo, 21 de abril de 2013

Protocolo ante el acoso, Encarna García y la ACAE


«Todos los colegios están obligados a poner en marcha los mecanismos cuando se detecta el más mínimo indicio», dice la consejera de Educación
21.04.13 - 02:48 - OLAYA SUÁREZ | GIJÓN.
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El servicio de Inspección del Gobierno del Principado ha abierto una investigación para determinar si el colegio Santo Ángel, donde estudiaba la menor de 14 años fallecida el 11 de abril en La Providencia, cumplió los protocolos establecidos contra el acoso escolar. Así lo aseguró ayer la consejera de Educación, Ana González. La representante del Ejecutivo regional explicó que «todos los centros están obligados a tener un protocolo específico que se pone en marcha cuando se tiene el menor indicio de la existencia de acoso». El mecanismo interno se ha puesto en marcha a raíz de que la madre de la menor presentase el pasado jueves una denuncia ante la Fiscalía de Menores contra cuatro compañeras de la niña y ante el Juzgado de Instrucción número 3 de Gijón contra la dirección del centro educativo. La familia considera que existió un «hostigamiento» que llevó a la joven a quitarse la vida. Solicita, por ello, que se inicie el correspondiente proceso penal por la posible comisión de los delitos de «inducción al suicidio, lesiones, amenazas, coacciones y tortura y delitos contra la integridad moral». Tanto desde el ministerio público como desde el juzgado de instrucción ya se han solicitado pruebas para tratar de reconstruir los meses previos a la muerte de la adolescente.
A los informes elaborados por el Servicio de Atención a la Familia (SAF) del Cuerpo Nacional de Policía, se añadirán ahora los realizados por los Servicios Sociales, los psicólogos que atendían a la joven y de los orientadores del centro educativo.
Redes sociales
Una prueba determinante, en caso de iniciarse el procedimiento penal que solicita la familia, serían los mensajes en las redes sociales escritos por compañeros de la víctima, antes y después del fallecimiento. «Se acompañan como prueba diversas conversaciones en las que a una de las menores denunciadas se la llama 'asesina' por otros niños, reconociendo ella públicamente que había insultado y pegado a la víctima, pero que 'todo el Santo Ángel lo hacía'».
Pese a que no existía una denuncia anterior interpuesta por acoso, la tutora de la chica sí estaría al tanto de lo que supuestamente ocurría. Así lo mantiene Encarna García, presidenta en Asturias de la Asociación contra el Acoso Escolar. «La madre de la cría había mantenido varios encuentros con los profesores, alertando del problema que sufría. No se le hizo caso», manifiesta.
La portavoz de la agrupación pide a «todos los padres que detecten el más mínimo problema» que interpongan «un escrito en el colegio y ante la Consejería de Educación para que quede constancia de la existencia del posible acoso». «En este último caso, la madre, por desconocimiento, no había interpuesto denuncia pero todo parece indicar que existen pruebas suficientes para demostrar que el centro no habría actuado correctamente», dice Encarna García, para añadir que «la mayoría de los compañeros eran conocedores del acoso que sufría la niña por parte de varias compañeras».
Tratamiento psicológico
La menor llevaba meses acudiendo a la consulta de un psicólogo del centro de salud Puerta La Villa. Según su propio entorno, «a la difícil situación que vivía en el colegio» se había sumado la muerte en octubre de unas de sus mejores amigas. Según consta en la denuncia, ya en el mes de septiembre habría intentado quitarse la vida. No habría sido el centro el que había informado de ese episodio, sino la madre de otra de las alumnas. Los familiares de la víctima mantuvieron una reunión con la tutora para solicitar que fuesen avisados si la niña «no acudía a primera hora a clase». A partir de entonces, presuntamente, «la chica había tenido tres faltas que no habían sido comunicadas por el colegio».
Ya en febrero, la progenitora informó de nuevo a la tutora para informarle de una supuesta agresión en el colegio por parte de otros compañeros. La joven tendría marcas en el cuerpo. «Al parecer, es notoriamente conocido el acoso al que era sometida la niña. Tanto acoso psicológico como agresiones físicas», reza la denuncia. Será




«Hay mucho miedo y silencio a la hora de denunciar», dicen desde la Asociación contra el Acoso Escolar
21.04.13 - 02:44 - O. SUÁREZ | GIJÓN.
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En Asturias hay detectados en la actualidad 50 casos de acoso escolar. De ellos, 16 estarían considerados como «muy graves». Las cifras reales, al margen de las aportadas por la Asociación contra el Acoso Escolar, podrían ser «muy superiores», ya que se trata de «un problema difícil de detectar». «Los afectados y su entorno tienen mucho miedo a la hora de denunciar; existe un gran silencio en torno al acoso escolar», apunta la presidenta de la asociación, Encarna García.
Desde la agrupación aconsejan a los padres que se pongan en contacto con ellos, o en el caso de los jóvenes, también con el Conseyu de la Mocedá, para asesorarse y saber los pasos a seguir. «Nosotros les ofrecemos todo el apoyo, tanto a los chicos como a su entorno, y les dirigimos sobre el protocolo a seguir para atajar el problema», comentan.
No tenían conocimiento previo del caso de la niña fallecida el 11 de abril en Gijón. «Directamente no habíamos mantenido ninguna entrevista ni teníamos conocimiento. Estamos revisando todos los correos que nos llegan de personas anónimas por si alguno de ellos fuese de la cría que prefirió no identificarse», comenta Encarna García.
La Asociación contra el Acoso Escolar ya se ha puesto en contacto con los familiares de la menor para «ofrecerles todo nuestro apoyo y para asesorarles en lo que haga falta». «Siento vergüenza ajena de cómo ha actuado el colegio en todo esto», critica García.

sábado, 20 de abril de 2013

Está claro que hacen falta más aulas de infantil


GIJÓN

150 niños sin el colegio solicitado

20.04.13 - 00:17 - 
«Llevamos toda la mañana con la centralita colapsada por más de cincuenta llamadas y la secretaría desbordada, pero los padres tienen todo el derecho a informarse y a valorar las distintas opciones». El director del Colegio Corazón de María, Simón Cortina, relataba así ayer cómo, hasta última hora de la mañana, muchas familias gijonesas apuraron el plazo de solicitud de centro educativo para sus hijos de tres años, que expiró con la semana lectiva.
Y, como el padre Cortina apuntaba, la tarea de mandarlos al colegio deseado no es sencilla porque, a juzgar por los datos recabados por EL COMERCIO, en total, alrededor de 150 familias se quedarán sin una plaza en el centro de su elección y deberán conformarse con los elegidos como segunda o tercera opción en el impreso de solicitud de admisión para el curso próximo.
Son muchos aquellos en los que la demanda supera a la oferta, incluido el Codema. Porque, aunque es el único concertado de línea cuatro (cuatro unidades en primer curso de Infantil que suponen un centenar de plazas), las peticiones siempre suman más que estudiantes pueden acoger en sus aulas.
En concreto, hay 110 solicitudes para 100 plazas. Y algo muy similar ocurre, año tras año, en la Inmaculada, donde su director, José Guerrero, confirmaba que la totalidad de las 75 plazas (seis de ellas, reservadas para alumnado con necesidades educativas especiales) ofertadas serán ocupadas sin problemas, mientras que 35 familias solicitantes tendrán que optar por otro centro distinto al que regentan los jesuitas.
Habrá, asimismo, lista de espera en otros centros de la red concertada como la Asunción (que registra 15 peticiones más que plazas), el colegio San Miguel, el de las Dominicas o el Virgen Reina, además de en el único colegio privado del municipio: La Corolla, donde hay diez peticiones más que puestos escolares.
En cuanto a los centros públicos, también hay varios en idéntica situación, empezando por el colegio Montevil, donde están «a tope», según reconocía ayer la propia Dirección del centro, donde se han registrado un centenar de solicitudes para apenas 75 plazas, y siguiendo por el Eduardo Martínez Torner (con 60 para 50), el Ramón de Campoamor (con la nueva adscripción de los pequeños de la Escuela Infantil El Bibio, con 32 para 25), el Atalía, el Antonio Machado o el Severo Ochoa.
Son justo los mismos puestos que tiene el gran colegio del centro, el Gaspar Melchor de Jovellanos, pero, en su caso, la demanda se ajusta bastante a la oferta, ya que las solicitudes registradas hasta ayer eran 70.
Nada que ver con el Honesto Batalón, según puntualizó el equipo directivo, donde la consejería les ha garantizado que «no habrá problemas» a pesar de las bajas cifras de matrícula, de manera que «se organizarán dos aulas de Infantil: una para los alumnos de tres años, que han cursado siete solicitudes, y otra para los de cuatro y cinco años».
A falta de conocer lo que pase con los colegios de la zona rural y con las escuelas infantiles, donde no cuadraban del todo las cuentas era en centros como Los Campos, donde se reconocían «un poco preocupados» a la luz del escaso número de peticiones registradas (apenas nueve para 35 plazas) y donde achacan el descenso al tirón de la concertada. O en el García Lorca (con sólo 20 para 50) y El Llano (con 27 también para medio centenar).
Y, mientras algunos confiaban en «todos los alumnos que las comisiones de escolarización tendrán ahora que reubicar» e, incluso, a los «estudiantes inmigrantes que llegan con el curso empezado», tampoco faltaron las quejas en medio del atragantón de la última hora. Era el caso del Noega, donde denunciaban: «Llevamos tres horas con el ordenador colgado, porque tenemos dos megas para todo un colegio. Con los medios que tenemos, sin ancho de banda, no se puede trabajar y las cosas salen adelante porque el personal viene fuera de su horario».