martes, 23 de abril de 2013

El centro no se entera del acoso aunque todo el colegio sabía la situación en la que se encontraba



22.04.13 - 02:43 - O. S. / I. R. | GIJÓN.
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«Hay más de casos de acoso escolar en el mismo centro educativo y la dirección hace la vista gorda». Así lo aseguran desde la Asociación contra el Acoso Escolar de Asturias. La presidenta, Encarna García, considera que «en ese colegio no se cumplen los protocolos obligatorios contra el acoso escolar». «Se ha conocido este porque ha acabado en tragedia, pero el resto se mantienen tapados para hacer como que no existen, aunque en realidad están ahí».
En el mismo sentido se manifiesta la familia de la chica de 14 años fallecida el 11 de abril. «A raíz de la muerte de la menor han sido varios los compañeros que se han puesto en contacto con su madre y con su hermana para decirles que ellos están pasando por lo mismo y que en el colegio lo saben y no hacen nada», aseguró Margarita Montes, abogada que ejerce la acusación particular.
Los hechos ya están siendo investigando tanto desde la Fiscalía de Menores como desde el juzgado de Instrucción número 3 -que estaba en funciones de guardia el jueves cuando se interpuso la denuncia- y la Inspección de la Consejería de Educación. La consejera, Ana González, explicó el sábado durante un acto oficial al que acudió en Avilés, que el Gobierno del Principado ya había puesto en marcha una investigación para determinar si desde el colegio concertado al que acudía la menor se cumplió el protocolo contra el acoso escolar.

«La ayudamos para que los superase y estaba contenta porque mejoró su rendimiento», dice la dirección del centro
23.04.13 - 00:40 - OLAYA SUÁREZ | GIJÓN.
                                
Los responsables del colegio Santo Ángel emitieron ayer un comunicado -cinco días después de que la familia de la niña fallecida denunciase al centro y a cuatro alumnas- en el que aseguran que «desde que se detectaron problemas de diferente índole (nunca acoso escolar), se actuó en consecuencia para ayudar a la alumna a superarlos». No especifica, sin embargo, qué tipo de problemas sufría la adolescente de 14 años cuyo cadáver fue encontrado en un acantilado de La Providencia el pasado 11 de abril.
Según el centro educativo de Cimadevilla en el que cursaba estudios, la menor «se había mostrado contenta porque en la última evaluación su rendimiento escolar había mejorado notablemente». La versión aportada desde la dirección contrasta con la de la familia y la de muchos compañeros de la víctima, quienes aseguran que «las semanas antes de morir, se mostraba alicaída por el constante acoso al que estaba siendo sometida por parte de varias compañeras».
«Tanto la dirección como la titularidad y toda la comunidad educativa lamentan profundamente este doloroso suceso, que ha suscitado en todos los miembros del colegio una enorme tristeza y conmoción», aseguran en la carta hecha pública ayer, en la que añade que, pese a no haber recibido aún la denuncia interpuesta por la madre de la chica, «la dirección del centro está prestando desde el primer momento toda su colaboración a las autoridades judiciales y educativas para el esclarecimiento de los hechos y seguirá haciéndolo cada vez que se le solicite».
El pasado jueves la progenitora de la adolescente fallecida interpuso una denuncia en la Fiscalía de Menores contra cuatro alumnas del colegio Santo Ángel y ante el juzgado de Instrucción número 3 de Gijón -que ejercía las funciones de guardia ese día- contra la dirección del centro educativo. Se les acusa de los delitos de «inducción al suicidio, lesiones, amenazas, coacciones, tortura y delitos contra la integridad moral».
Según la abogada que representa a la familia, Margarita Montes, que ejerce además como portavoz, «no se descarta que en el transcurso de la investigación se amplíe la denuncia a otros compañeros de la niña si se demuestra que también podrían haberla acosado». Con la denuncia se adjunta numeroso material obtenido de las redes sociales. En él, se demostraría, según indican los familiares, que la chica era víctima de acoso y que además «todo el colegio sabía la situación en la que se encontraba».
«Los primeros episodios de acoso fueron detectados por la familia en el mes de septiembre y el colegio estaba al tanto, pero en las diferentes reuniones que mantuvieron entre ambas partes, el centro restaba importancia a lo que ocurría», mantiene la letrada.
Además, la representante de la familia niega la existencia de otro tipo de problemas ajenos al acoso escolar, tal y como menciona la dirección del colegio en su comunicado. «Al contrario de lo que se pueda decir, la menor vivía en un entorno familiar muy favorable y no tenía ningún otro problema fuera del colegio», ataja Margarita Montes.
En la denuncia, a la que ha tenido acceso EL COMERCIO, no sólo se mencionan episodios de acoso psicológico, sino que también se refiere a agresiones físicas que la adolescente habría sufrido dentro de las instalaciones del propio centro educativo. «Tuvo que encerrarse en el baño para que la dejasen de pegar y llegó a casa con marcas en el cuerpo», explican.
La chica recibía asistencia psicológica en el centro de salud de Puerta la Villa. Su situación emocional había empeorado notablemente a raíz de la muerte en octubre de una de sus mejores amigas. Será la Justicia la que depure responsabilidades sobre lo ocurrido y determine si el fallecimiento de la menor estuvo condicionado por terceras personas.

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