22.04.13 - 02:43 - O. S. / I. R. | GIJÓN.
«Hay más de casos de acoso escolar en el mismo centro educativo y la
dirección hace la vista gorda». Así lo aseguran desde la Asociación contra el
Acoso Escolar de Asturias. La presidenta, Encarna García, considera que «en ese
colegio no se cumplen los protocolos obligatorios contra el acoso escolar». «Se
ha conocido este porque ha acabado en tragedia, pero el resto se mantienen
tapados para hacer como que no existen, aunque en realidad están ahí».
En el mismo sentido se manifiesta la familia de la chica de 14 años
fallecida el 11 de abril. «A raíz de la muerte de la menor han sido varios los
compañeros que se han puesto en contacto con su madre y con su hermana para
decirles que ellos están pasando por lo mismo y que en el colegio lo saben y no
hacen nada», aseguró Margarita Montes, abogada que ejerce la acusación
particular.
Los hechos ya están siendo investigando tanto desde la Fiscalía de Menores
como desde el juzgado de Instrucción número 3 -que estaba en funciones de
guardia el jueves cuando se interpuso la denuncia- y la Inspección de la
Consejería de Educación. La consejera, Ana González, explicó el sábado durante
un acto oficial al que acudió en Avilés, que el Gobierno del Principado ya
había puesto en marcha una investigación para determinar si desde el colegio
concertado al que acudía la menor se cumplió el protocolo contra el acoso
escolar.
El
Santo Ángel asegura que trató a la niña, pero de problemas «de diferente índole
al acoso escolar»
«La ayudamos para que los superase y estaba
contenta porque mejoró su rendimiento», dice la dirección del centro
Los responsables del colegio Santo Ángel emitieron ayer un comunicado
-cinco días después de que la familia de la niña fallecida denunciase al centro
y a cuatro alumnas- en el que aseguran que «desde
que se detectaron problemas de diferente índole (nunca acoso escolar), se
actuó en consecuencia para ayudar a la alumna a superarlos». No especifica, sin
embargo, qué tipo de problemas sufría la adolescente de 14 años cuyo cadáver
fue encontrado en un acantilado de La Providencia el pasado 11 de abril.
Según el centro educativo de Cimadevilla en el que cursaba estudios, la
menor «se había mostrado contenta porque en la última evaluación su rendimiento
escolar había mejorado notablemente». La versión aportada desde la dirección
contrasta con la de la familia y la de muchos compañeros de la víctima, quienes
aseguran que «las semanas antes de morir, se mostraba alicaída por el constante
acoso al que estaba siendo sometida por parte de varias compañeras».
«Tanto la dirección como la titularidad y toda la comunidad educativa
lamentan profundamente este doloroso suceso, que ha suscitado en todos los
miembros del colegio una enorme tristeza y conmoción», aseguran en la carta
hecha pública ayer, en la que añade que, pese a no haber recibido aún la
denuncia interpuesta por la madre de la chica, «la dirección del centro está
prestando desde el primer momento toda su colaboración a las autoridades
judiciales y educativas para el esclarecimiento de los hechos y seguirá
haciéndolo cada vez que se le solicite».
El pasado jueves la progenitora de la adolescente fallecida interpuso una
denuncia en la Fiscalía de Menores contra cuatro alumnas del colegio Santo
Ángel y ante el juzgado de Instrucción número 3 de Gijón -que ejercía las
funciones de guardia ese día- contra la dirección del centro educativo. Se les
acusa de los delitos de «inducción al suicidio, lesiones, amenazas, coacciones,
tortura y delitos contra la integridad moral».
Según la abogada que representa a la familia, Margarita Montes, que ejerce
además como portavoz, «no se descarta que en el transcurso de la investigación
se amplíe la denuncia a otros compañeros de la niña si se demuestra que también
podrían haberla acosado». Con la denuncia se adjunta numeroso material obtenido
de las redes sociales. En él, se demostraría, según indican los familiares, que
la chica era víctima de acoso y que además «todo
el colegio sabía la situación en la que se encontraba».
«Los primeros episodios de acoso fueron detectados por la familia en el mes
de septiembre y el colegio estaba al tanto, pero en las diferentes reuniones
que mantuvieron entre ambas partes, el centro restaba importancia a lo que
ocurría», mantiene la letrada.
Además, la representante de la familia niega la existencia de otro tipo de
problemas ajenos al acoso escolar, tal y como menciona la dirección del colegio
en su comunicado. «Al contrario de lo que se pueda decir, la menor vivía en un
entorno familiar muy favorable y no tenía ningún otro problema fuera del
colegio», ataja Margarita Montes.
En la denuncia, a la que ha tenido acceso EL COMERCIO, no sólo se mencionan
episodios de acoso psicológico, sino que también se refiere a agresiones
físicas que la adolescente habría sufrido dentro de las instalaciones del
propio centro educativo. «Tuvo que encerrarse en el baño para que la dejasen de
pegar y llegó a casa con marcas en el cuerpo», explican.
La chica recibía asistencia psicológica en el centro de salud de Puerta la
Villa. Su situación emocional había empeorado notablemente a raíz de la muerte
en octubre de una de sus mejores amigas. Será la Justicia la que depure
responsabilidades sobre lo ocurrido y determine si el fallecimiento de la menor
estuvo condicionado por terceras personas.
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